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De Isagen y otros demonios
Enero de 2016
El gobierno del presidente Santos está plagado de demonios. A la impopular decisión de vender la generadora de energía Isagen, se le suma una reforma tributaria que para muchos solo perjudica al colombiano de a pie; además del ya cuestionado proceso de paz con su aun indeciso plebiscito y lo más incierto, la firma de dichos diálogos que acabaría con la guerra en el país.
Al mejor estilo de Francis Underwood, el cuestionado presidente de la serie House of Cards, Santos ha defendido a capa y espada muchas de sus decisiones, la de Isagen fue una de ellas. Con la venta de la empresa que genera el 16% de la energía del país, este gobierno planea invertir en un plan de construcción de infraestructura vial de unos 20.000 millones de dólares, previsto para los próximos años.
Sin embargo, los contradictores a esta decisión, sindicatos y partidos políticos, aseguran que la venta de una empresa tan estratégica para el país es vender el patrimonio del mismo.
En el primer semestre del 2015, Isagen generó ganancias de 1.31 billones de pesos, esto, solo por la generación de energía, es decir ingresos operacionales, mientras que la empresa colombiana fue vendida por 6.49 billones de pesos. Haciendo un sencillo calculo, no es necesario ser ministro de hacienda para ver que este negocio a largo plazo será una perdida para el país. En tan solo 2 años y medio Brookfield Asset Management, la inversionista canadiense que compró Isagen, recuperará el dinero pagado en este negocio, y de ahí en adelantes se lucrará de la explotación de los recursos naturales del país.
En este punto cabe preguntarse ¿Cuántas carreteras valen la pérdida del aprovechamiento de nuestros propios recursos hídricos?
