14 DE SEPTIEMBRE DE 2015
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14 DE SEPTIEMBRE DE 2015
Sirios en Europa: de refugiados a marginados
Europa está recibiendo con los brazos abiertos a los miles de inmigrantes sirios que llegan hasta sus fronteras –ya son más de 250 mil en lo que va del 2015-. Sin embargo, el humanitario acto vislumbra el resarcimiento de la Unión Europea frente a los años de colonización sobre países del medio oriente y su posterior silencio, y por ende complicidad, ante los gobiernos antidemocráticos carentes de respeto a los derechos humanos. Los sirios llegan hasta el antiguo continente atravesando el mar Negro o Mediterránea. Por esta vía, los traficantes abordan a los refugiados embarcándolos en un viaje peligroso que hasta el momento ha dejado 2.300 muertos en las aguas del Mediterráneo. El costo de viaje oscila entre los 5 mil y 10 mil dólares americanos por persona, todo depende del sistema de transponte, ya sea en barcos atestados de inmigrantes o en avión con el uso de documentación falsa. Es así como Grecia e Italia han tenido que recibir en sus costas a los inmigrantes que llegan huyendo de los violentos enfrentamientos entre el gobierno de Bashar al-Asad y los rebeldes, además de la sanguinaria expansión del Estado Islámico. Precisamente las fronteras abiertas de los países europeos han facilitado el trabajo a los traficantes de personas. Solo hasta este año, el gobierno del primer ministro húngaro Viktor Orban ha iniciado la construcción de un muro que contendría la oleada humana que planea llegar hasta Alemania atravesando su país. Sin embargo, mientras eso sucede, en el último mes y a diario, una cifra histórica de 2.000 sirios han entrado a Hungría con el fin de establecerse allí o seguir su camino hasta la Puerta de Brandeburgo.
Abdul Mohsen, sirio empujado hacia la humillación

El 8 de Septiembre de 2015, el cerco policial húngaro no pudo contener a los miles de inmigrantes sirios que buscaban cruzar la frontera para llegar a Alemania. Esa tarde, Osama Abdul Mohsen y su pequeño hijo Zeid, desplazados por la invasión del Estado Islámico y la guerra civil siria, se encontraban en el grupo de personas que huían de la detención. Corriendo con su hijo en brazos, Abdul estaba cerca de llegar a territorio alemán, tierra prometida para los refugiados, que este año planea recibir a 800 mil inmigrantes víctimas del conflicto del medio oriente. Cruzar la frontera húngara era la última estación de un viaje que había iniciado en la ciudad turca de Bodrum, llegando hasta las costas griegas para luego seguir a Macedonia y Serbia.
Sin embargo, esa misma tarde, el sirio Abdul y su hijo se tropezaron con la cruda realidad del desprecio y la discriminación a la que posiblemente los refugiados del medio oriente se verán abismados en respuesta a la abrumadora llegada de inmigrantes a suelo europeo.
La periodita
Petra Laszlo era reportera del canal privado N1TV en Hungría. La tarde del 8 de Septiembre Laszlo cubría la crisis migratoria que se presentaba en la frontera serbio-húngara, con respecto a los sirios que intentaban llegar a Alemania.
La periodista, cuya ideología está arraigada a los estamentos del partido húngaro de extrema derecha Jobbik, armada con cámara registraba los instantes en los cuales los refugiados entraron en desesperación tras esperar horas y noches enteras para ser trasladados a un centro de registro. En medio del caos que significó la estampida humana, Petra Laszlo no vio mejor camino que el de sabotear la huida de los migrantes golpeándolo y empujándolos.

